A Ignacio lo conocimos hace muchos años en territorio chileno, en uno de los tantos encuentros que tuvimos con les compas de la Editorial Quimantú, con quienes hemos tejido lazos de hermandad, impulsado iniciativas conjuntas y coeditado más de un libro. El proyecto de Muchos Mundos nació en Buenos Aires en plena pandemia, como una apuesta autogestiva por conjurar el encierro y habilitar otras formas de producir y socializar materiales de lectura, que pudieran escamotear las fronteras y brindar acceso libre a publicaciones urgentes, en tiempos donde la precariedad de la vida, la incertidumbre y la angustia parecían ser lo dominante.
Al convocarlo, lo primero que nos sorprendió de él fue su tremenda predisposición y generosidad para contribuir con dibujos e ilustraciones, tanto para conformar el arte de tapa como para los interiores de los libros que fuimos gestando. Desde un comienzo concebimos a nuestros libros de manera integral, por lo cual las imágenes que aportaba no eran creadas a posteriori, sino en simultáneo y en diálogo directo con los borradores que iban tomando forma y sentido en el andar colectivo mismo, a través de un virtuoso “contrapunteo” en el que el ida y vuelta nos enriquecía mutuamente.
Ignacio siempre operó como un verdadero “traductor” en clave gramsciana, ejercitando un delicado trabajo de encontrar núcleos comunes sin omitir singularidades, combinando réplica e invención, buscando adecuar, resignificar y aclimatar ideas-fuerza, retratos, semblanzas, universos, luchas e historias de lo más variadas, que de conjunto se nos ocurrían para componer y habitar un libro, aunque sin dejar jamás ciertos trazos, líneas, aura o espíritu jovial que perduran como sustrato de las imágenes y en pinturas originales. Artesanalidad y detallismo se dan la mano en su impresionante trabajo artístico, que crea y a la vez recrea, con minucioso cuidado estético y evidente intencionalidad política, cada color, pincelada y textura visual. Por ello sus dibujos se celebran como una ofrenda que enciende fueguitos, nos interpela, con-mueve y activa nuestros sentidos.
Bienvenida esta muestra de su hermosa producción que hoy se inaugura en Chile.
Al convocarlo, lo primero que nos sorprendió de él fue su tremenda predisposición y generosidad para contribuir con dibujos e ilustraciones, tanto para conformar el arte de tapa como para los interiores de los libros que fuimos gestando. Desde un comienzo concebimos a nuestros libros de manera integral, por lo cual las imágenes que aportaba no eran creadas a posteriori, sino en simultáneo y en diálogo directo con los borradores que iban tomando forma y sentido en el andar colectivo mismo, a través de un virtuoso “contrapunteo” en el que el ida y vuelta nos enriquecía mutuamente.
Ignacio siempre operó como un verdadero “traductor” en clave gramsciana, ejercitando un delicado trabajo de encontrar núcleos comunes sin omitir singularidades, combinando réplica e invención, buscando adecuar, resignificar y aclimatar ideas-fuerza, retratos, semblanzas, universos, luchas e historias de lo más variadas, que de conjunto se nos ocurrían para componer y habitar un libro, aunque sin dejar jamás ciertos trazos, líneas, aura o espíritu jovial que perduran como sustrato de las imágenes y en pinturas originales. Artesanalidad y detallismo se dan la mano en su impresionante trabajo artístico, que crea y a la vez recrea, con minucioso cuidado estético y evidente intencionalidad política, cada color, pincelada y textura visual. Por ello sus dibujos se celebran como una ofrenda que enciende fueguitos, nos interpela, con-mueve y activa nuestros sentidos.
Bienvenida esta muestra de su hermosa producción que hoy se inaugura en Chile.
Muchos Mundos Ediciones
La muestra “Contramiradas” que tiene lugar en la Sala Marco Ortiz de la Casa de la Cultura Anselmo Cádiz (Gran Av. José Miguel Carrera #1255, El Bosque) podrá visitarse hasta el sábado 2 de mayo de 2026.

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